¿Sabías que hay una forma de empoderarse desde la esencia de uno? Sí, es el empoderamiento desde el alma, es cuando sacamos la fuerza de nuestra energía a través de nuestro poder interno.
Se trata de desconectar para volver a conectar.
Este es el nuevo curso que estoy ultimando y que va a ver la luz en breve. Se trata de un viaje de empoderamiento espiritual y energético para que reconectes con tu esencia, tu fuerza y tu libertad.
No será un curso de autoayuda, sino de autodescubrimiento. No hablaremos sólo de energía sino de transformación real. No es para todo el mundo, será sólo para los que sientan el llamado.
Si cambias las gafas con las que miras la vida, todo cambia.
Lo importante no será la formación, sino la persona en la que te conviertes después del curso. Conectarás con tu esencia y aprenderás a vivir con consciencia.
Estate atento/a a los cursos de la página web y de instagram (carmen oneca) para enterarte de la fecha de inicio del curso.
Cuando pensamos en quiromasaje, solemos asociarlo con alivio físico: contracturas, tensión muscular, rigidez en el cuello o espalda. Pero existe una vertiente menos conocida y profundamente transformadora: el quiromasaje emocional.
A diferencia de un masaje convencional, el quiromasaje emocional va más allá de lo físico. Se basa en la conexión entre el cuerpo y las emociones, y utiliza el tacto consciente como vía para liberar bloqueos emocionales almacenados en los tejidos corporales. Porque sí: las emociones que no expresamos se quedan en el cuerpo.
Nuestro cuerpo guarda memorias. Situaciones de estrés, tristeza, ira o miedo pueden quedar “guardadas” en zonas específicas del cuerpo (como el pecho, el abdomen o los trapecios). El quiromasaje emocional ayuda a desbloquear estas tensiones y permite que esas emociones salgan de forma suave y segura, sin necesidad de hablarlas.
Si nunca lo has probado, puede ser una experiencia profundamente reveladora.
¿Suena exótico, verdad? La cocoterapia es un masaje sensorial y muy placentero que combina los beneficios del aceite de coco (altamente hidratante) con una técnica con cocos muy estimulante. Todo a base de manipulaciones rodantes y circulares. Es un ritual que tiene la capacidad de transportarte a Tailandia.
Deja la piel suave y elástica, ayuda a la producción del colágeno natural de la piel, da tersura y firmeza.
Los movimientos rodantes de la cáscara de coco activan la circulación sanguínea y linfática, ayudando a eliminar toxinas y reducir la retención de líquidos.
¡¡Y no hablemos del efecto neurosedante que produce!! El aroma del coco induce a una sensación de relax profundo, calmando la mente y reduciendo el estrés.
En resumen, la cocoterapia es un ritual de bienestar que une nutrición, salud y relajación para la piel del cuerpo en un solo tratamiento. Su enfoque integral, desde la hidratación y protección antioxidante hasta la relajación muscular y mental, la convierte en una propuesta irresistible.
Estamos viviendo un momento crucial en la historia de la humanidad. Cuando miramos a nuestro alrededor y analizamos lo que pasa en la sociedad, en la política y la economía vemos que estamos inmersos en un caos de oscuridad y confusión. A veces, es difícil ver dónde está la puerta de salida y cuál es el camino correcto para salvarse.
Al mismo tiempo, y sin darnos cuenta, se está dando un resurgimiento de la luz. La claridad se está colando por las grietas y se está abriendo paso sin pedir permiso. Así es el resplandor: humilde, silencioso pero fuerte e imparable.
Cada vez es mayor la cantidad de personas que se está decantando por un sistema alternativo de vida para salir de la rueda del hámster. Son muchos los que se han dado cuenta de que no quieren seguir con sus vidas tal y como les ha enseñado el sistema. Se cansaron de ser esclavos útiles y han decidido tomar las riendas de sus vidas para ser ellos los únicos dueños de sí mismos.
De ahí el auge de las terapias alternativas. Ellas han estado ahí toda la vida esperando a ser redescubiertas, como la madre paciente que sabe que los hijos volverán en algún momento.
¡¡Esto es ya imparable!! La vuelta a casa se ha producido. La fe en la naturaleza y en las técnicas de sanación energéticas han llegado para quedarse. En realidad, siempre estuvieron ahí pero estábamos tan ciegos que no las veíamos.
Volver a creer en la generosidad de la naturaleza y de lo que nos da la tierra es volver a creer en nosotros mismos. En el fondo es retomar el poder que llevamos dentro y que nos conduce al lugar correcto.
No podemos dar la espalda a la madre naturaleza porque eso sería una falta de respeto a quien nos da la vida.
Sabemos mucho más de lo que creemos, esa información está guardada en nuestro inconsciente. A diario recibimos mucha información a través de los cinco sentidos que vamos almacenando sin darnos cuenta. Todo eso queda guardado en nuestro inconsciente y podemos hacerlo visible a través de una conexión energética con un elemento externo.
Un ejemplo sería la utilización de un péndulo al que podemos hacerle preguntas sobre qué es lo mejor para nosotros en un momento dado. A través de su movimiento podrá respondernos solamente un SÍ o un NO, por eso le haremos preguntas cerradas que requieran de una respuesta afirmativa o negativa.
La mayoría de nuestras facultades psíquicas (que tenemos todos) no suelen estar en contacto con nuestra conciencia despierta. Por eso es necesario un desarrollo de nuestra consciencia para expandirla y hacer consciente lo que es inconsciente.
El péndulo actúa como un simple mediador entre ambas partes.
Antes de hacerle la pregunta al péndulo tendremos que calmar nuestra mente con unas respiraciones profundas o una pequeña meditación.
Es una técnica sencilla pero hay que tener en cuenta algunos pasos a realizar así como la forma correcta de coger el péndulo. Y después, como todo, es práctica y práctica.
Todos sabemos la importancia de mantener una actitud positiva para ser más felices. También sabemos que no es tarea fácil y que requiere de mucho trabajo interior además de una buena dosis de constancia y paciencia.
Pero puedo daros algunos tips que me han ayudado.
Conectar con el presente es fundamental. Tendemos a que la mente se nos va a pensamientos del pasado (que ya no podemos cambiar) o del futuro (que nos genera ansiedad). En cambio centrarse en el momento presente nos libera de todo ello y además nos permite vivir con más consciencia.
Soltar el control. Dejar de imaginar qué pasará si esto o lo otro. No somos adivinos, así que como no podemos saber qué puede suceder en un futuro lo mejor es abandonarnos a lo que el universo nos tenga preparado y soltar esos pensamientos que quieren tenerlo todo bajo control.
Buscar el autoconocimiento. Cuando nos conocemos de verdad conseguimos mejorar nuestra autoestima y eso siempre nos lleva a tener menos miedo y más seguridad en nosotros mismos. Hacerse una carta natal siempre es de gran ayuda.
Eliminar de nuestra vida personas tóxicas. A veces, por apegos emocionales, seguimos ligados a individuos que nos generan malestar. Todo lo que nos hace sentir mal nos impide avanzar en la vida. Hay que cortar con ellos esas cuerdas invisibles que nos mantienen atados.
Busca tu propósito de vida. Eso que hace de tu existencia algo valioso. Suele estar relacionado con ayudar a los demás a través de algo que se te da bien hacer de forma natural. Busca ese don que te hace único/a y genuino/a.
Sin embargo, no quiero levantar trincheras por miedo al miedo. Yo quiero vivir y no quiero encerrarme.
No quiero ser amigable por miedo de ser sincero.
Quiero pisar con firmeza porque estoy seguro y no para cubrir mi miedo.
Y cuando me callo, quiero hacerlo por amor y no por temor a las consecuencias de mis palabras.
No quiero creer en algo sólo por el temor de no creer.
No quiero filosofar por el miedo a que algo pueda tocarme de cerca. No quiero doblegarme solo porque tengo miedo de no ser amable.
No quiero imponer algo a los otros por miedo a que puedan imponerme algo a mí.
Por miedo a cometer errores, no quiero tornarme inactivo. No quiero huir hacia lo viejo, lo inaceptable por temor a no sentirme seguro frente a lo nuevo.
No quiero dármelas de importante por miedo a ser ignorado.
Por convicción y amor, quiero hacer lo que hago y dejar de hacer lo dejo de hacer.
Quiero arrancar el dominio al miedo y dárselo al amor.
Según el prestigioso psicólogo Carl Jung, la sombra es la parte de nuestra psique que tiene partes oscuras, reprimidas o sencillamente no reconocidas por nosotros. Es ese lado que no nos gusta de nosotros mismos y que tendemos a rechazar.
Para nuestro crecimiento personal necesitamos enfrentarnos a nuestras sombras, reconocerlas y abrazarlas. Todos las tenemos y mirarlas de frente nos hace más fuertes y conscientes.
¿Cuáles son esas partes de ti que te incomodan?
Acéptalas sin juicio. Forman parte de tu personalidad. Sólo reconociéndolas podremos sanarlas y evolucionar como personas.
La verdadera revolución empieza dentro de ti, con tu transformación interior.